La tristeza en la infancia

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La tristeza en la infancia

Los niños se tienen que enfrentar a muchos cambios en su edad de desarrollo. Nacimiento de nuevos miembros de la familia, cambios en el colegio, mudanzas o viajes de los progenitores. Todos estos cambios, al igual que en los adultos, producen cambios en el estado del ánimo del niño con independencia de la edad. Tristeza, ansiedad, angustia o miedo surge en ellos, pero no es canalizada ni expresada de la misma manera que en los adultos.

En un adulto los cambios que generan malestar suelen producir entre otras emociones, tristeza, el adulto piensa en lo que que podría haber tenido y no ha conseguido o le apena no poder haberlo conseguido, este emoción se expresa a través de llanto, desgana, falta de capacidad de disfrute o  falta de energía entre otra sintomatología.

Por el contrario en los niños la expresión de la tristeza es totalmente distinta, a nivel de desarrollo cognitivo sus preocupaciones no son tan elaboradas, no tienen tantas rumiaciones sino que sus alteraciones emocionales son más espontáneas e inmediatas. La expresión de la tristeza en la infancia es a través del enfado y conductas disruptivas, a través de rabietas e irascibilidad.

Si percibes que tu hijo está más irascible, llora fácilmente o tiene rabietas recurrentes, probablemente haya algún acontecimiento que le haya afectado y no sea capaz de expresar de otro modo, en estos casos es importante darle tiempo, reflejarle la emoción que muestra y llevar a cabo actividades agradables, debe canalizar su emoción de otro modo. En el caso de que esta situación se mantenga en el tiempo es importante acudir a un profesional.

Belén Pozo

Psicóloga

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