Niños con altas capacidades ¿qué hacer?

120px-Eeg_raw.svgSe consideran niños/as con altas capacidades según la OMS (Organización Mundial de la Salud) a aquellos que presentan un coeficiente intelectual superior a 130. No obstante, la normativa vigente española considera que además de esta característica, el niño/a debe mostrar un alto rendimiento y una gran capacidad creativa.

Otros aspectos característicos de estos niños/as son, entre otros: desarrollo psicomotor precoz, aprendizaje y comprensión rápida y con facilidad, capacidades elevadas de razonamiento, concentración y abstacción, imaginación, empatía, sensibilidad, perfeccionismo, seguridad…

En nuestro país, son numerosos los casos existentes en la población infantil que no están diagnosticados, llegando incluso a confundirse su condición con otros trastornos de esta etapa vital debido a algunas características comunes que pueden manifestarse, las cuales pueden conducir tanto a un mal diagnóstico como a una intervención inadecuada que resulte finalmente ineficaz.

Con todo esto, además es frecuente encontrar en consulta padres y madres de niños/as con estas capacidades, los cuales a menudo se encuentran perdidos y desorientados en su labor parental por no saber cómo actuar con ellos y cómo fomentar y favorecer su desarrollo, de modo que no se encuentren coartados o frenados o, por el contrario, etiquetados y señalados por su condición.

En este sentido, algunos consejos que pueden ser útiles para tal fin, son entre otros, los que se mencionan a continuación:

  • Facilitar al niño/a todo lo necesario para desarrollar sus capacidades.
  • Favorecer la participación e inclusión en aquellas áreas y ámbitos que el niño/a haya manifestado, pero sin agobiarle ni forzarle.
  • No olvidar su condición y no dejar de lado la necesidad de disfrutar de su edad y de jugar.
  • Evitar etiquetaciones y permitirle crecer, emocional y socialmente, como cualquier otro niño/a de su misma edad.
  • Fomentar el juego y la relación con otros niños/as de su misma edad.
  • Evitar comparaciones con otros hermanos o amigos sin la misma condición.
  • Prestarle la misma atención que a otro hijo, al igual que el mismo nivel de afecto.
  • No esperar que destaquen en todo de modo brillante y proyectar las propias expectativas en ellos.

Aida Mañero Ocarranza

Psicóloga

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