Impacto del TDAH en la familia

Es innegable que la presencia de un miembro en la familia diagnosticado de TDAH, del tipo que sea, afecta a la misma tanto a nivel estructural, como funcional, como emocional.

Algunas de las consecuencias observadas en este sentido son, entre otras:

 

  • Ante los repetidos intentos por controlar conductas desadaptadas se presentan en los padres sentimientos de preocupación, confusión y/o desbordamiento.

 

  • Este punto conduce en numerosas ocasiones a: la inconsistencia en las normas y actuaciones parentales y a los conflictos entre los propios padres en relación a esas pautas y normas.

 

 

De este modo, en el impacto observado en familias con un miembro con TDAH en comparación con otras que no lo tienen se evidencian síntomas de estrés, autoculpabilidad, depresión, aislamiento social o conflictos conyugales entre otros, los cuales conducen en gran cantidad de ocasiones a el incremento de los castigos, las críticas o el rechazo del miembro que presenta la patología.

 

En ocasiones, y planteándose ya un caso extremo, dicho rechazo del miembro con TDAH puede conducir incluso a la negación de la problemática existente dando lugar al no tratamiento adecuado de dicho miembro, ni por parte de la familia ni, por extensión, por parte de los profesionales preparados para tal fin.

 

Así pues, observadas las posibles consecuencias derivadas de la existencia de un miembro en la familia que padezca TDAH, desde la práctica profesional se considera imprescindible en estos casos el trabajo conjunto tanto con el paciente identificado como con los padres y el contexto educativo. Para ello, es de gran relevancia y resultan necesarias:

 

  • Reuniones periódicas con los padres.
  • Reuniones en las que se aborden las pautas y actuaciones que los padres deberán llevar a cabo en determinadas situaciones.
  • Algunas sesiones conjuntas con hermanos, en caso de que los haya.
  • Reuniones periódicas con el colegio.

 

Sin esta coordinación profesional / parental / educativa y sin el trabajo en diferentes planos, se hará sumamente complicado e incluso imposible un buen curso del caso que conduzca a un buen pronóstico terapéutico.

Aida Mañero

Psicóloga

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