Perdido en el desierto, la adolescencia

Imagen 021
La adolescencia es como estar perdido en un desierto, no sabes hacia dónde tienes que ir si nadie te indica el camino.

La adolescencia es una de las etapas más complicadas de la vida. Es una época en la que se pasa de ser un niño con pocas o muy pocas responsabilidades a empezar a querer que te traten como un adulto o tener miedo a dejar de ser un niño, teniendo que aceptar las responsabilidades que eso conlleva; pero este tránsito no siempre es un proceso fácil ni para los adolescentes ni para sus padres.

Muchos padres acuden a consulta porque no saben cómo actuar ante la desmotivación de sus hijos con los estudios, a que éste no acuda al instituto o que sientan que no les tiene ningún respeto. Tras estos problemas suele haber una dificultad en el establecimiento de límites por partes de los padres a los adolescentes. Cada vez aparecen más casos en los que los padres no quieren “ver sufrir” a sus hijos, quieren darles todas las facilidades y a veces se olvidan de la importancia de que los padres tienen que educar y poner límites.

La adolescencia se podría comparar a estar perdido en mitad de un desierto; quieres avanzar, quieres buscar tu destino, pero miras hacia todos lados y no sabes hacia donde tienes que empezar a andar, nadie te lo indica y te sientes perdido. Pues en la adolescencia ocurre lo mismo, no saben hacia donde tienen que dirigirse o qué camino tomar para llegar a su destino, y es en este momento cuando la función de los padres es vital, ya que son éstos los que tienen que ir acotándoles el camino, para que ellos vayan probando pero siempre diciéndoles hasta dónde pueden llegar y por dónde no pueden pasar, es decir, estableciendo limites claros y definidos.

De manera errónea, muchos padres creen que tienen que dejar a sus hijos descubrir los límites por sí solos, que eso les ayudará a madurar, pero en la mayoría de los casos, los adolescentes acaban sintiendo que no se les hace caso, que no se les presta atención, haciendo que se sientan más perdidos y desorientados, haciendo lo que sea para conseguir nuestra atención, aunque sea ésta sea negativa. Es una época en la que tienen que aprender a ser responsables de sus actos, que éstos tienen consecuencias, que si estudian y aprueban podrán ganarse el salir con sus amigos igual que si uno trabaja se lleva un sueldo a fin de mes. Pero el intentar protegerles y darles todo lo que quieren y piden, sólo hace que nuestros jóvenes se sientan más confusos y angustiados porque no sólo no sabrán hacia dónde ir, sino que además se sentirán solos porque nadie les guiará en el camino que para ellos es tan complicado y confuso.

En estos casos, no sólo hay que ayudar al adolescente en el proceso sino que también hay que hacer continuas sesiones con los padres en las que darles pautas para ayudarles a establecer límites con sus hijos, enseñándoles que son algo necesario, y no perjudicial ni para ellos ni para sus hijos como a veces piensan.

Carolina Deleito

Psicóloga

Esta entrada fue publicada en Uncategorized y etiquetada , , . Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *