La autoestima en la adolescencia. Aida Mañero Ocarranza

La autoestima se define como el conjunto de percepciones, pensamientos, ideas y evaluaciones que se tienen y se realizan sobre uno mismo, sobre la propia forma de ser y actuar y sobre la propia apariencia física. Se trata de la percepción evaluativa que cada uno hace de sí mismo en los diferentes contextos en los que se desenvuelve.

Esta autoestima en la adolescencia es habitual que se vea en cierta medida alterada, así es complicado encontrar adolescentes sin complejos, sin inseguridades o vergüenzas, debido en su mayoría a la gran cantidad de cambios que acontecen en esta etapa tanto a nivel físico, como psicológico y social. Se trata de un periodo de transición a caballo entre la infancia y la edad adulta en la que lomás normal es que cueste un cierto tiempo adaptarse a dichas modificaciones y más aún que estas nuevas características gusten y hagan sentirse satisfecho con uno mismo.

Así pues, estos cambios es probable que afecten a la autoestima del adolescente, el cual en determinadas ocasiones lo manifestará en forma de enfado, y en otras puede que en forma de tristeza, nerviosismo o ansiedad.

Algunas formas en que el propio adolescente puede hacer que su autoconcepto y autoestima se vean reforzadas son las siguientes:

–        Identificar los propios puntos fuertes y potenciarlos.

–        Recordar con frecuencia pequeños éxitos conseguidos a lo largo de la vida y en el día a día.

–        Hacer una lista de las cualidades positivas y recitarlas en voz alta, incluso delante de un espejo.

–        Aceptar los propios errores más en forma de acciones y comportamientos que como formas estables que constituyen la personalidad, puesto que sobre los comportamientos si podemos actuar para su modificación y corrección.

Por otro lado, los propios progenitores de los adolescentes también tienen un papel importante en esta época en la que, aunque se alejen de ellos, al tiempo necesitan que estén ahí quizá de una forma más indirecta. En este sentido los padres pueden:

–        Reforzar cada cosa positiva que consideren ha hecho su hijo.

–        Escuchar activamente a su hijo las posibles dudas y contradicciones que le preocupen y que son tan frecuentes en esta etapa.

–        Adoptar una postura empática, sin olvidarse que todos hemos pasado por esta etapa.

–        Actuar como modelo para los propios hijos, de forma que se les otorgue cierta seguridad sobre cómo actuar en determinados momentos enseñándoles uno mismo cómo se comporta en tales situaciones.

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