Mi hijo habla mal ¿qué puedo hacer para ayudarle? Estefanía Mora

Es difícil e incluso desconcertante cuando notamos que nuestro hijo/a no habla como creemos que debe hacerlo, porque es aquí cuando empiezan nuestras preguntas: ¿es esto normal? ¿Aprenderá sin más? ¿Qué puedo hacer para ayudarle?

La adquisición del lenguaje es un proceso largo y costoso que necesita de mucha estimulación. Dicha estimulación lingüística, se la aportamos de una manera inconsciente a nuestros hijos/as y a niños y niñas de nuestro entorno cercano, por la forma en que nos dirigimos a ellos, con nuestra entonación exagerada, el ritmo del habla lento, nuestras construcciones oracionales más simples y el vocabulario sencillo. No obstante, en este proceso se pueden producir ciertos estancamientos adquisitorios o aparecer dificultades en algunas áreas del lenguaje.

Es verdad que los niños en edades concretas cometen fallos puntuales en el lenguaje, que no suelen ser persistentes en el tiempo y que forman parte del proceso del desarrollo del lenguaje. Pero debemos estar atentos a si aparecen comportamientos repetidos en el tiempo y que no cambian como por ejemplo:

  • Pronuncian mal alguna letra
  • Cambia unos fonemas por otros en ocasiones o de manera constante
  • Construye frases desestructuradas
  • Le cuesta responder a ciertas preguntas
  • No entabla con facilidad una conversación
  • No sabe nombrar ciertas cosas o acciones

En todos estos casos es conveniente acudir a consultar a un especialista del lenguaje para descartar cualquier problema que esté provocando estos comportamientos.

Por otro lado hay que tener en cuenta que la estimulación temprana en esta área es muy aconsejable, debido a que cuando van siendo más mayores la dificultad puede acrecentarse. Las dificultades en el lenguaje oral que no han sido detectadas y tratadas a tiempo, llevan a que a medida que su desarrollo continua avanzado, estas serán mayores, por no tener adecuadamente establecida la base del lenguaje, tanto expresivo como comprensivo, lo que además, más tarde podrá afectar al lenguaje escrito, lo cual sería otra dificultad añadida ya que, si no tenemos una base adecuada establecida en el lenguaje oral  ¿cómo queremos seguir “construyendo” encima de esa base que se tambalea? ¿cómo van a realizar dictados sino pronuncian bien?

Por lo tanto, queremos hacer hincapié en la importancia de una detección precoz de cualquier dificultad relacionada con el lenguaje, y así hacer una adecuada evaluación que nos informe acerca de los aspectos que debemos comenzar a trabajar y estimular.

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