La importancia del apego. Aida Mañero Ocarranza

Desde el momento en que el niño nace se establece entre él y la madre un vínculo especial y único, un vínculo maternofilial irremplazable, de gran relevancia y transecendencia, en función del cual se desarrollarán tanto el niño como su propia personalidad; ningún otro de los lazos relacionales que mantenga el niño a lo largo de su vida será igual, ni por su relevancia ni por su influencia posterior en el desarrollo del resto de áreas de funcionamiento. Igualmente, en función de cómo se desarrolle ese vínculo madre-hijo, este último comenzará a desenvolverse socialmente de un modo u otro.

 En el ámbito de la psicología, a este tipo de vínculación establecida entre el niño y su madre se le denomina “apego”. Autores como J. Bowlby desarrollaron estudios a este respecto; Bowlby describió la Teoría del apego, en la cual a su vez se establecen diferentes tipos de apego entre los que es posible encontrar el apego seguro y el inseguro. Según esta teoría, la ansiedad, temor o seguridad que experimente el bebé dependerá de la accesibilidad y la respuesta que le ofrezca su figura de referencia.

 En el caso del apego seguro, se ha venido observando que cuando se separa durante un periodo de tiempo relativamente corto al niño de su madre, cuando ésta regresa, el bebe busca su proximidad, se deja consolar con facilidad por ella y posteriormente vuelve a retomar la exploración de su entorno. Este tipo de vínculo ofrece al bebé seguridad, al tiempo que es indicador de competencias parentales adecuadas y sanas. Igualmente se considera el tipo de apego deseado y el cual facilita el crecimiento y desarrollo adaptativo del niño. Como se observa, en estos casos la figura de referencia del bebé es sensible a las necesidades manifestadas por éste.

 Por otro lado, en el caso del apego inseguro, el bebé no siente que se reduzca su ansiedad cuando aparece la figura de referencia, la cual tampoco le proporciona seguridad a la hora de explorar el entorno cercano. En este tipo de apego, la figura de referencia parece no empatizar con las necesidades que presenta el niño, lo cual no le genera tranquilidad sino todo lo contrario ya que suelen aparecer en estos casos desamparo, irritabilidad o enfado.

 A pesar de la relevancia fundamental de la madre en la creación y establecimiento del apego, la calidad del mismo no va a depender únicamente de las capacidades y destrezas de ésta; el contexto y el entorno social cercano es sumamente relevante en la construcción, desarrollo y mantenimiento del apego. Igualmente es de suma importancia y juega un papel especialmente relevante el modelo de apego que los padres recibieron a su vez durante su infancia, ya que éste será determinante en su comportamiento como figura de referencia con sus propios hijos puesto que tenderán a reproducirlo por ser el que tienen interiorizado.

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