¿Por qué a mi hijo le cuesta decir “No”? Aida Mañero Ocarranza

LA ASERTIVIDAD EN LA INFANCIA Y LA  ADOLESCENCIA

Entre las formas en que los seres humanos pueden comunicarse y expresar sus opiniones se pueden encontrar tres estilos diferentes, los cuales se pueden situar a lo largo de un continuo. Estos tres estilos son el pasivo, caracterizado por la evitación de la expresión de opiniones por norma general, infravalorándolas y sobrevalorando las de los demás; el agresivo, cuya característica más notoria es la expresión de opiniones de forma invasiva y agresiva, llegando incluso a la imposición, sin respetar a menudo la opinión de los demás; y por último el estilo asertivo. La comunicación asertiva es definida como un tipo de comunicación en la que la persona expresa sus opiniones y sentimientos de forma clara, directa, sencilla, honesta y congruente, estando siempre presente el respeto y la tolerancia hacia las opiniones ajenas aunque no coincidan con la propia, sin hacer uso de la agresividad y el conflicto.

¿Por qué le cuesta a mi hijo ser asertivo?

En ocasiones este tipo de comunicación a los niños y adolescentes les puede resultar complicado debido a diversos factores.

Durante la infancia, una de las mayores necesidades y motivaciones de los niños es el reconocimiento y atención de los demás, especialmente de los padres; igualmente, durante la adolescencia, la pertenencia y aceptación dentro del grupo de iguales es de suma importancia y, en este sentido, los niveles de deseabilidad social, esto es de necesidad de agradar al resto, son bastante elevados.

 Debido a estas necesidades que aparecen tanto a lo largo de la infancia como de la adolescencia, y más en concreto a la necesidad de cubrirlas, junto con una falta de seguridad en uno mismo y una autoestima algo dañada, es posible que se desarrollen una serie de creencias irracionales que dificulten este tipo de comunicación asertiva. Los niños o adolescentes pueden pensar que si expresan su opinión o dicen “no” van a decepcionar o hacer daño a alguien, se van a quedar solos, el resto va a pensar que son raros, los demás se van a reír de ellos…

 Sin embargo es necesario que tanto niños como adolescentes comprendan que esto no es así, y que por el contrario, el llegar a ser una persona asertiva tiene una serie de  beneficios.

 Beneficios de la asertividad.

 Entre las ganancias que se pueden obtener siendo una persona asertiva, capaz de decir “no” y de expresar sus opiniones y sentimientos, se encuentran entre otros:

 – Obtención del respeto de los demás, ya que éstos consideran que se es valiente y coherente con las propias opiniones y uno no se deja manipular.

– Favorece la seguridad en uno mismo.

– Favorece la autoestima.

– Promueve el sentido de autoeficacia.

– A nivel social, favorece el mantenimiento de relaciones con los demás, ya que éstos no se sienten agredidos ni invadidos.

– Favorece la consecución de objetivos y la negociación, puesto que mediante una comunicación clara y no agresiva, es más probable que el mensaje llegue al receptor y que éste lo acepte.

 Con todo lo expuesto se puede observar que es más beneficioso el fomentar y desarrollar la asertividad, ya que mediante este tipo de comunicación en donde no hay cabida para la pasividad o la agresividad, se favorece tanto la consecución de objetivos como el bienestar personal.

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