LA CRISIS EN LOS NIÑOS. Belén Pozo Muñoz

“Cada amanecer nos es más difícil y los niños son conscientes de ello”

Es cierto que en la actualidad vivimos en un mundo de incertidumbre y agobios, preocupaciones y problemas, pero ¿cómo afecta todo esto a nuestros hijos? ¿les preocupa? ¿se enteran?

Nuestra experiencia nos está mostrando como cada vez más niños muestran preocupaciones por la situación económica y laboral, ante estas suelen presentar:

–       Problemas de sueño.

–       Mayor irascibilidad.

–       Sentimientos de tristeza.

–       Nerviosismo.

–       Preocupaciones.

–       Llanto fácil.

–       Disminución del rendimiento escolar.

Los niños de hace 10 años no se planteaban el futuro o si lo hacía lo imaginaban desde un punto de vista diferente. Había familias con problemas de trabajo o económicos, pero esta información no llegaba tan fácilmente a los hijos. En la actualidad hay un bombardeo de información que afecta de manera negativa al estado emocional y en ocasiones al rendimiento escolar de niños y adolescentes. Unido a esto bombardeo de información está la falta de jerarquización familiar, es decir, la tendencia a poner en el mismo nivel a los niños y a los progenitores. Es muy común dar explicaciones excesivas o pedir opinión sobre una posible toma de decisiones a los hijos, esto hace que se vean en con el derecho de decidir como los padres y por ello se vean afectados en la misma medida por los problemas familiares de los adultos.

Los niños y adolescentes también se preocupan y su salud se ve alterada, por ello se debe de tener especial cuidado ante esto. Es recomendable evitar hablar de los problemas económicos y preocupaciones delante de ellos y en el caso de estos saquen el tema de conversación, quitarle importancia. Si percibe que su hijo está más irascible, no descansa por la noche, se muestra más inquieto o su rendimiento escolar desciende, y todo ello se mantiene en el tiempo, acuda a un profesional para que valore esta situación y pueda ayudarle.

Ellos no pueden solucionar el problema y la preocupación les pueden arrancar su infancia. 

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